Cada vez más propietarios tienen miedo a alquilar por si el inquilino deja de pagar y se queda en la vivienda, de gratis. La buena noticia es que la ley ya protege al dueño, pero puedes reforzar esa protección incluyendo una cláusula muy clara en tu contrato.
Te explicamos todo lo que necesitas saber.
La cláusula clave: Resolución del contrato por impago
En el contrato debes dejar por escrito lo siguiente:
"Si el inquilino no paga una sola mensualidad de renta (o los suministros si le corresponden), el contrato se podrá resolver y el propietario podrá iniciar el desahucio."
Esto se basa en la Ley de Arrendamientos Urbanos, que ya permite echar al inquilino si no paga. Pero ponerlo claro en el contrato evita discusiones y te da más seguridad.
Dicho de forma simple: si no paga, pierde el derecho a seguir en la vivienda.
Cláusula extra muy recomendable: renuncia a "parar" el desahucio
La ley permite que, si es la primera vez que el inquilino deja de pagar, pueda abonar la deuda y frenar el desahucio. Eso se llama "enervación" y está regulado en la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Para evitar retrasos innecesarios, puedes añadir en el contrato:
"El inquilino renuncia al derecho de enervación del desahucio, siempre que previamente se le haya reclamado la deuda de forma fehaciente (burofax u otro medio que acredite su recepción)."
Dicho de forma sencilla: si no paga y ya se le ha reclamado oficialmente, no podrá usar esa opción para ganar tiempo.
Cómo se aplica en la práctica
La cláusula no sirve de nada si no actúas correctamente. Estos son los pasos:
1. Enviar un requerimiento formal
Si no paga, debes enviar un burofax reclamando la deuda y avisando de que, si no paga, iniciarás el desahucio.
2. Esperar el plazo
Se le da un pequeño plazo para pagar (habitualmente 30 días).
3. Presentar demanda
Si no paga, tu abogado presenta la demanda de desahucio por impago.
Muy importante: Nunca puedes cambiar la cerradura, cortar luz o agua, ni echarlo por tu cuenta. Eso sería ilegal y podría traerte problemas penales.
Consejo profesional
Más allá de la cláusula, lo que realmente te protege es:
- Estudiar bien la solvencia del inquilino antes de firmar.
- Pedir nóminas o contrato de trabajo como garantía.
- Valorar un seguro de impago que cubra las mensualidades.
- Incluir garantías adicionales si es posible (aval bancario, fiador...).
Resumen: lo que debes incluir en tu contrato
- 1 Cláusula de resolución por impago: si no paga una sola mensualidad, se puede resolver el contrato e iniciar el desahucio.
- 2 Renuncia a la enervación: si ya se le reclamó formalmente, no puede frenar el desahucio pagando tarde.
- 3 Actuar siempre por la vía legal: burofax, plazo y demanda. Nunca por tu cuenta.
Con estas cláusulas y actuando correctamente, estás mucho más protegido frente a los "inquiokupas". Si quieres seguir ahorrando en tus gastos del hogar, en Yo Pago Menos te ayudamos a comparar y encontrar las mejores ofertas.