Si vives en Barcelona, seguramente ya lo sabes: llegar a fin de mes es una batalla constante. El alquiler sube cada año, comprar un piso es prácticamente imposible para la mayoría, y el dinero que te queda para vivir —comer, disfrutar, ahorrar— se reduce sin parar.
Pero hay una alternativa que muy poca gente considera: vivir en un pueblo cercano. Lugares tranquilos, con todos los servicios básicos, a menos de una hora de la ciudad, donde el dinero llega mucho más lejos. Uno de esos lugares es Calaf, en la comarca de l'Anoia (Barcelona).