Llega el calor y, con él, el eterno dilema: encender el aire y ver cómo sube la factura, o aguantar el calor como si fuéramos lagartos. La buena noticia es que hay una tercera opción: usar el aire acondicionado de forma inteligente y pagar hasta un 40% menos. El problema es que la mayoría llevamos años usando el aire con costumbres heredadas que, en realidad, nos cuestan dinero. Vamos a desmontarlas una por una.
Antes de hablar de trucos, hay que limpiar el terreno. Estos son los mitos más extendidos y, spoiler, casi todos te salen caros: