Seguro que te suena: el día que te roban en casa y el seguro te pide la factura del portátil. O cuando Hacienda te revisa la Renta de hace tres años y te pide el justificante de aquella deducción. O cuando dejas el piso de alquiler y el casero "no recuerda" que le diste una fianza. En los tres casos, el papel que no guardaste se convierte en dinero que no recuperas. La buena noticia: con un par de horas y un sistema sencillo, puedes tener todo controlado para siempre. Vamos a ello.
No hace falta convertir tu casa en un archivo municipal. Estas son las siete categorías que de verdad importan, y lo que va dentro de cada una: